domingo, 15 de octubre de 2017

HIGIENE DE LA PRIMERA INFANCIA 1917



El destete
La erupción de los primeros dientes incisivos, que suele efectuarse aproximadamente en el séptimo mes de vida, nos indica que ha llegado ya la época en que el niño puede pasar gradualmente de la alimentación exclusivamente líquida a otra algo más olida. Cuando la producción de la leche es abundante muchas madres prolongan la lactancia de sus hijos hasta los doce o catorce meses y excepcionalmente, mucho más todavía; pero la experiencia nos enseña que el desarrollo de estos niños dista mucho de ser satisfactorio y que los más de ellos tienen un aspecto fofo, que tal vez sea debido a la “pobreza de hierro” de la leche materna y a que las madres no les sea saludable una crianza tan prolongada. Así, pues, el periodo de la lactancia exclusiva no debe exceder de los diez meses (1).

FOTO 1 Gota de Leche. Dispensario de San Sebastián. 1903

Para efectuar el destete, se ha de evitar en lo posible la estación cálida, procurando que el niño no se halle en plena dentición; deberá obrarse, además, con gran cautela y lentitud; lo procedente es que durante tres semanas se dé al niño el pecho alternando con la alimentación artificial, y, de este modo, es posible volver a la lactancia materna exclusiva, caso de que no sea tolerada la nueva alimentación. Las más de las veces se logra así destetar al niño sin gran dificultad; pero, en ciertos casos, la alimentación artificial determina grandes trastornos intestinales, necesitándose una gran dosis de paciencia y en muchos ensayos para lograr el fin apetecido (1).

En general, debe darse al principio leche de vaca diluida en la proporción de dos partes de leche y una de agua, disminuyendo a los pocos días el grado de dilución para no tardar en darles la leche pura; según el gusto del niño y el estado del intestino, podrá añadirse a la leche azúcar de caña o lactosa; en los casos dificultoso debe empezarse tanteando el grado de dilución y darla en porciones muy pequeñas e ir aumentando muy paulativamente. También a veces se resisten los niños a tomar el biberón y es necesario dársela a cucharadas.

FOTO 2 Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

A los niños destetados en la época debida, además de la leche de vaca, debe dárseles una alimentación supletoria, que principalmente ha de consistir en sopitas de caldo con cierta cantidad de arroz, sémola o sagú, a las que poco a poco se añade cierta cantidad de yema de huevo. Más adelante puede darse cacao, bizcochos o papilla preparada con cualquiera de las conocidas “harinas lacteadas” con una mezcla de leche o caldo, y, a partir del segundo año, se pasa a los platos farináceos ligeros, a las legumbres tiernas, a la carne bien trinchada y a las compotas. La cantidad de leche que diariamente ha de tomar entonces el niño no excederá de un litro (1).

Se debe pesar a los niños
El procedimiento más seguro para saber si un niño gana o pierde es de la balanza, por eso deben las madres acostumbrarse a pesar a sus hijos todas las semanas o, cuando menos, cada quince días. Todo niño bien criado, debe ganar veinticinco gramos diarios, poco más o menos, durante los primeros meses y, al llegar al quinto mes, debe pesar doble que lo que pesaba al nacer (2).

Las madres se darán cuenta de que su leche no es suficiente cuando vean que durante ocho o quince días el peso del niño disminuye o se mantiene estacionario; entonces es cuando deben decidirse por la lactancia mixta completando lo que les falta con leche esterilizada.

A continuación publicamos un cuadro con los pesos que alcanza un niño normalmente desarrollado durante los doce primeros meses, para que sirva de término de comparación:

Peso al nacer: 3 kilogramos

Primer mes: 3 kg. 700 gramos. 25 gramos

FOTO 3 Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. La Voz de Guipúzcoa, 19 de enero de 1917

Téngase presente que estas cifras deben considerarse más bien como un poco bajas, pues un niño robusto las sobrepasará fácilmente.

Las madres que no dispongan en sus casa de un “pesa bebés” pueden dirigirse al Consultorio gratuito de niños de pecho, donde su director, mi querido amigo el doctor Errandonea, facilitará todos los datos necesarios para la escrupulosa observación de tan importante medida (2).

Higiene del niño obrero
Los niños cuyo desarrollo físico no se haya terminado cuando comienzan a ayudar a sus padres en calidad de aprendices, pueden debilitarse por efecto de un esfuerzo muscular superior a sus fuerzas y resistencia física, por una aireación insuficiente, o por los traumatismos e intoxicaciones inherentes a todo oficio o industria. Por eso rinden un fuerte tributo a la tuberculosis, ya que es frecuente verles ir a su trabajo pálidos, anémicos, enflaquecidos, mal alimentados y peor vestidos; condiciones todas ellas favorables para el desarrollo del bacilo de Koch (2).

FOTO 4 Pesando a una niña en el Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

El aprendiz no debe ser admitido en ningún taller antes de los 12 años, y dentro de los 12 y 14 años no deberá de trabajar doce horas y el trabajo se interrumpirá por intervalos de tres horas para que repose; el trabajo nocturno le estará prohibido antes de los 18 años a la mujer y a la niña, en todo tiempo y ocasión.

Antes de que el niño sea admitido en un taller, debe ser examinado por un médico a fin de comprobar su resistencia física; si estuviera endeble, retardado en su desarrollo o enfermo, se prohibirá terminantemente su admisión hasta tanto que se restablezca.

Algunas industrias deben ser excluidas para los niños menores de 16 años, a saber: los trabajos mineros y carboníferos en galerías, la cristalería, las industrias de plomo, de arsénico, de mercurio y de fósforo, las industrias de maquinarias potentes y de volantes, como los laminadores, las serrerías y las fábricas de explosivos.

FOTO 5 Revisión por el pediatra. Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

Se han publicado estadísticas que demuestran que, en igualdad de edades, mueren pocos aprendices de jardineros, agricultores, carreteros, albañiles y carpinteros; en cambio los de orfebrería, barberos, zapateros, impresores y litógrafos, torneros y aserradores ofrecen un elevado contingente a la mortalidad (2).

De lo que se deduce que los niños de constitución física endeble, deben ser dedicados antes que al taller y a las profesiones mortíferas, a los trabajos sencillos del campo y de las poblaciones rurales (2).

Se debe bañar a los niños
El aseo en los niños es aún más necesario que en el adulto; pues, aparte de la repugnancia que un niño descuidado inspira por sus manchas y sus emanaciones mal olientes, está expuesto al peligro de las infecciones secundarias que en su finísima piel puede ocasionar la misma suciedad (3).

Una vez que se ha cicatrizado la herida producida por la caída del cordón umbilical, se bañará al niño todos los días en una tina adecuada a su tamaño, con el agua a 37º en invierno y a 33º en verano, teniendo cuidado de que la habitación éste a una temperatura de 18º; la duración del baño será de dos minutos, y un par de veces a la semana se le jabonará detenidamente, aun cuando para ello haya de prolongarse algo más la estancia en el agua (3).

FOTO 6 Después del baño. Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

De este modo se mantiene la piel del niño libre de polvo, microbios y concreciones producidas por el sudor y los excrementos y, además, lo tenemos acostumbrado para cuando en el curso de una enfermedad febril esté indicada la balneación.

Las bañeras pueden ser de distintos materiales; cualquiera es buena con tal de que esté limpia; algunas están dotadas de soportes más o menos extensos para sostener al niño; los creemos innecesarios, pues teniéndoles echados sobre el brazo izquierdo, todavía queda libre a la persona que los baña la mano derecha para poderles friccionar y limpiar todas las partes del cuerpo (3).

Al sacar al niño de la bañera, se le recibirá con una toalla caliente y se le secará escrupulosamente; después de bien seco, se le espolvorea los sobacos, las ingles y todos los pliegues con objeto de librarles de toda humedad que pudiera ocasionar ulceraciones en la piel.

El agua será sencillamente hervida; las horas preferibles son las primeras de la mañana, antes de la primera tetada, y únicamente cuando se trate de niños nerviosos, se les bañará por la noche, momentos antes de acostarles, pudiendo prolongarse la duración del baño hasta seis u ocho minutos, con lo que se conseguirá un efecto sedante seguro.

En verano, en esos días en que los niños están jadeantes, atolondrados y mustios por el excesivo calor, puede dárseles dos baños al día, uno por la mañana y otro por la tarde.

No terminaremos esta nota sin condenar el empleo del agua fría en los niños; bajo ningún pretexto debe dárseles el baño frío, pues no debe olvidarse nunca la mal que reaccionan los pequeños ante todo enfriamiento (3).

FOTO 7 Consultorio Auxilio Social de Falange. San Sebastián, 1940

Cómo debe ser la cama del niño
El niño ha de tener desde el primer día su lecho propio, debiendo desterrarse la costumbre de acostarse con personas mayores. Las emanaciones de todo ser humano, condensadas en la atmósfera de las sábanas, son a todas luces perjudiciales para la salud de los niños, aparte del peligro que pueden correr de morir asfixiados, como ha sucedido algunas veces. Ha de tener una camita rectangular con cuatro pies firmes y bien nivelados para que no cojee; a las de madera son preferibles las metálicas hechas con varillas que permitan una desinfección y lavado perfectos (4).

El colchón y jergón o “somier” estarán hechos con un saco grande de tela relleno de crin vegetal o de caballo, y mejor aún de paja de trigo, hojas de maíz o cascarilla de avena; entre ellos y la sábana se interpondrá una tela impermeable y en el sitio correspondiente a las nalgas se colocarán unas telas esponjosas o una capa de algodón hidrófilo, para que se empapen de los productos excrementicios, evitando la formación de esos charcos de orín repugnantes en que se macera y úlcera la delicada piel del niño (4).

FOTO 8 Bañera del Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934. Postal. Enfermera poniendo la vacuna en la lucha antituberculosa. Madrid 1954

La costumbre tan generalizada de sustituir la tela impermeable por una piel de carnero que haga sus veces, debe condenarse, pues entre sus pelos y lanas quedan detritus de orinas y excrementos que son un foco constante de mal olor, de infecciones y de irritaciones cutáneas.

Las almohadas de lana y más aún de pluma, son muy perjudiciales, pues como son substancias malas conductoras del calor, allí donde el niño posa su cabeza se produce una elevación de temperatura que le hace sudar copiosamente, despidiendo además un olor repugnante, molesto y dañino. Para obviar estos inconvenientes las usaremos de paja de avena o de crin vegetal o de caballo, substancias frescas que impidan la producción del calor; se renovarán todos los días y en los intervalos de los sueños se airean convenientemente (4).

La cama debe instalarse de modo que reciba la luz de frente y no por los costados; como quiera que el niño se siente atraído por el foco de mayor intensidad, dirige siempre sus ojos en esa dirección, y si la claridad viene de lado, al desviar su mirada para buscarla, puede originársele defectos de la visión (estrabismo), o de la columna vertebral (escoliosis), por la posición forzada que el niño se ve obligado a adoptar.

FOTO 9 Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

No hay que recargarle demasiado de ropa; aparte de la suya propia, con una sábana de algodón y dos mantas, una de ellas de lana, tiene bastante. En invierno, cuando el frío sea muy intenso, se pondrá a los pies, pero a cierta distancia de ellos, una botella con agua caliente, envuelta en una toalla para prevenir posibles quemaduras (4).

Los primeros pasos del niño
Es censurable el afán desmedido de muchas madres de poner al niño de pie y obligarle a andar antes de tiempo, pues aun suponiendo que esté bien constituído, sus huesos están todavía blandos y se encorvan bajo la acción del peso del cuerpo; por otra parte, las caídas prematuras producen en el niño desconfianza en sus propias fuerzas y tardan mucho en volver a querer andar (5).

Tampoco se les debe coger de la mano para ayudarles a dar los primeros pasos, pues si por cualquier motivo la criatura tropieza, puede fácilmente producírsele un estiramiento de la articulación de la muñeca, con rotura de los tejidos articulares blandos.

Debe desecharse el uso de toda clase de andadores y correas que, aprisionando el cuerpo del niño por el pecho, cerca de los sobacos, lo mantiene suspenso en el aire, pues si bien es cierto que con estos utensilios no corre peligro de caerse, no es menos cierto que, con ganas o sin ellas, es mantenido en la posición vertical demasiado tiempo, resintiéndose con esta postura forzada los huesos de las extremidades inferiores y las piezas de la columna vertebral (5).

FOTO 10 Comedor del Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

El mejor medio consiste en dejar al niño libremente en su habitación para que se arrastre, se levante o se agache a gusto suyo, sin que nos preocupemos de querer enseñarle a andar; el día que se sienta con la energía muscular suficiente para poderse tener de pie, expontáneamente dará los primeros pasos, háyasele o no se le haya enseñado.

El appel de las madres se limitará, una vez que el niño camine solo, a hacerle ejecutar armónicamente los movimientos de la marcha, para que no haya predominio de un grupo muscular sobre otro.

Procuraremos que alternen con otros niños de su misma edad para acostumbrarles a conocer las diferencias de carácter, y a saber afrontar los conflictos que surjan entre ellos y que, en pequeño, son fiel reflejo de los que han de sostener más tarde en la sociedad.

Esos muchachos que nunca salen sin su madre y que en cuanto se acerca alguna persona extraña se ocultan tras de las faldas de la que le dio el ser, llegan a la mayor edad conservando esa timidez y ese afeminamiento que tan mal se aviene con el carácter varonil propio del sexo fuerte (5).

FOTO 11 Sala del Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

El egoismo y una tristeza especial rayana en la misantropía, son cualidades que acompañan a esos niños que se crían solitarios y rodeados de todo género de cuidados.

Cuando un niño, correteando alegremente con otros camaradas, se esfuerce demasiado y quede sudoroso, jadeante y con el rostro encendido, nos guardaremos muy bien de reprenderle, ni de atemorizarle con el relato de las consecuencias que pueda acarrearle tan excesivo ejercicio. Tómense toda clase de precauciones, abrigándole con una manta e impidiéndole que se siente entre corrientes y que beba agua fría, pero sin coartarle su libertad, pues perdería con ello esa expontaneidad y esa intrepidez tan propia de los niños, convirtiéndole en una criatura tímida, cobarde y aprensiva (5).

Terrores nocturnos en los niños
Un niño, al poco tiempo de quedarse dormido, comienza a agitarse y a sudar profusamente; después de algunas horas de este sueño intranquilo, se despierta sobresaltado, se sienta en la cama, lanza gritos de terror, llora y comienza a hablar de animales que cree tener ante su vista o de personas que tratan de hacerle daño; es que acaba de tener un sueño terrorífico (6).

FOTO 12 Juguetes del Dispensario de la Gota de Leche. San Sebastián. 1934

Intentan sus padres tranquilizarle pero el niño los vé y no los reconoce; al cabo de algunos minutos se calma, vuelve a dormirse y a la mañana siguiente el niño se encuentra completamente bien no acordándose de los objetos que le producían tanto miedo.

En resumen, los terrores nocturnos no son sino sueños horripilantes, comparables a las pesadillas de las personas mayores, pero mientras los adultos son capaces de dominar sus alucinaciones, los niños de corta edad, son víctimas de sus efectos (6).

Para evitarlos, es necesario ante todo vigilar la alimentación, no dándoles a beber vino, ni ninguna bebida alcohólica, sino un vaso de agua en cada comida, no permitiéndoels beber entre horas; hacerles comer lentamente masticando bien los alimentos; prohibición absoluta de té y de café, dándoles de postre frutas cocidas.

Acostarles temprano; no llevarles al teatro ni a espetáculos de ninguna clase. No entretener a los niños contándoles cuentos terroríficos ni maravillosos, sobre todo si son nerviosos.

A los niños que padezcan frecuentemente de terrores nocturnos es muy conveniente darles un baño tibio y bastante prolongado todos los días a la caída de la tarde; se les reducirá al minimun la comida de la noche, con objeto de que el estómago esté casi vacío, duranyte las horas del sueño.

FOTO 13 Repartiendo aceite de hígado de bacalao a las niñas. Dispensario de San Sebastián, 1954

Deben hacer su vida al aire libre, no encerrándoles en casa; los juegos han de ser mesurados evitándoles todo ejercicio algo violento que pueda excitarlos.

En todos ellos hay un estado neurósico en evolución que exige ser combatido por una buena higiene cerebral y por el empleo de la hidroterapia (6).

Peligro de los juguetes
No obstante la necesidad de los juguetes para esparcimiento de la niñez, se debe tener cuidado con muchos de ellos, pues pueden ser peligrosos por su construcción o por los colores con que están pintados, pues sabida es la costumbre de los niños de llevarse a la boca cuanto tienen a mano. De noventa y seis muestras de juguetes examinados en el laboratorio de París, sesenta y cuatro contenían substancias venenosas. Concetti refiere un caso de un niño que murió en menos de 24 horas por haber chupado un juguete pintado con colores a base de plomo (7).

Recuérdese que en algunos colores rojos entra en su composición el minio y el mercurio, en los amarillos el antimonio, en los verdes el arsénico y en los blancos el plomo.

FOTO 14 La Gota de Leche de San Sebastián Diciembre 1969. Malen, Sor Fredes, Juli, Carmen y Teresa Artiz. Niños: Ignacio, Olguita, Miguel y Arangeme.

Estos objetos no deben dejarse a los niños sin una estrecha vigilancia, lavándoles las manos con agua y jabón en cuanto hayan dejado de jugar; tampoco debe dejárseles botones ni monedas, pues pueden ser tragados, causando serias complicaciones.

En Rusia es muy frecuente tener que hacer la traqueotomía porque los niños, jugando con pepitas de girasol, pasan éstas a la laringe en un acceso de risa o de tos y los ponen en trance de muerte por asfixia.

Los juguetes que caigan al suelo, no se darán sin haberlos previamente lavado, y los puntiagudos, con garfios o alfileres, deben ser prohibidos sistemáticamente (7).

FOTO 15. Rosa, Malen, Carmen, Amparo, Juli. Hermana Carmen. Niños: blanca, Ignacio, Mario, Arangeme y Elena. Sor Fredes. Niños: José Antonio, Ignacio y Mario. Sor Fredes y Teresa Artiz. Niños: Arangeme y Mario. Sor Fredes. Niños: Ignacio, Blanca, Mario, Arangeme y Elena. La Gota de Leche de San Sebastián Diciembre 1969

Ejercicio muscular en los niños
El ejercicio muscular en el niño es de suma importancia, pues con él no sólo se desarrollan los músculos, sino también el organismo entero.

Los estímulos que la contracción muscular ejerce sobre el sistema nervioso lo vigorizan y tienden a aumentar la nutrición.

Pero este ejercicio debe regularse, porque si bien su falta absoluta produce en los niños la endeblez, acompañada de apocamiento de ánimo, no es menos cierto que su abuso determina cansancio y enflaquecimiento (8).

Fotografías
Fotógrafo Paco Marí. Fondo Marín. Fototeka Kutxa
Fotografías 14, 15 y 16 cedidas por Teresa Artiz Ruiz de Arcaute

Bibliografía
1.- La Voz de Guipúzcoa, 12 de enero de 1917, página 11 y 12
2.- La Voz de Guipúzcoa, 19 de enero de 1917, página 12
3.- La Voz de Guipúzcoa, 26 de enero de 1917, página 11
4.- La Voz de Guipúzcoa, 2 de febrero de 1917. Páginas 11 y 12
5.- La Voz de Guipúzcoa, 23 de febrero de 1917. Páginas 11 y 12
6.- La Voz de Guipúzcoa, 26 de enero de 1917, página 11
7.- La Voz de Guipúzcoa, 26 de enero de 1917, página 12
8.- La Voz de Guipúzcoa, 2 de marzo de 1917. Páginas 12

FOTO 16 Sor Fredes, Malen y Teresa Artiz. Niños: Arangeme, Ignacio, Blanca y Mario. Teresa Artiz y Carmen. Niños: Mario y Blanca. Sor Fredes y Blanca. Teresa Artiz y Carmen. Niños: Mario y Blanca. La Gota de Leche de San Sebastián. Esquina calle Guetaria con la calle San Martín. Diciembre 1969

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)